Hace soles que no cierro los ojos a descansar, el cielo azul se pone terco y no puedo mirar más. bajo la cabeza y espero que el dolor pase. Nada. Me lavo el rostro con sal y sello mis labios con agua marchita. Miro a mi diestra y el dolor continúa punzando mi existencia. La cabeza me va a reventar. Caigo en la desesperación y no puedo respirar. Ya no hay más que hacer.
Aquella noche, la última que te vi, decidí que sería el fin de nuestra historia y así he cumplido. No te he vuelto a buscar más, no quiero buscarte más. He olvidado el sabor de tu lengua rancia y he borrado de mi mis ojos las ondas de tu cuerpo desnudo sobre el mío… A quién engaño.
Siempre dije que me hice mujer contigo, tu madurez me sobrepasaba la vergüenza y contigo solo existía eso que llaman pasión, quizá sentí más pero eso ahora no importa. Una tarde, recuerdo te dejé dormitando en ese cuarto de hotel donde las hojas caen sin más. Y cada vez que vuelvo por mis pasos, comprendo el nivel de mi hazaña, era una completa idiota.
Era invierno cuando decidiste conocerme. Era un mes que nunca supo terminar sus días. Era invierno cuando decidí que aceptaría tu decisión de conocerme. Solías mandar en mi vida como ahora ya no mandas en mi corazón. Esta vez no engaño a nadie. Tenía el maullido atorado en el pecho cuando me devolviste el amor puro que a mi niña edad solo podía entregarte. Nunca te gustó mi inocencia, nunca. Maullido maldito que me tuve que tragar.
Ahora vuelves como si de algo sirviera. Vuelves sin querer pero vuelves. Paso esta noche con un poco de café amargo, recuerdos, música y un baile que irónicamente tuvimos que bailar por gracia del destino.
El dolor continúa a pesar de que el sol se ha puesto. La luna es una puta plateada que no respeta honras, si lo sabré yo… Levanto la cabeza, me recojo el pelo y sigo mis pasos. Te dejo allá en la grieta de mi horizonte, donde no calzan las horas ni los días, donde los sexos se confunden con lenguas diabólicas y donde el recuerdo no conoce corazón ni razón y anda a rastras buscando mi nombre y mi voz. Espero nunca me sepa encontrar.