¿Qué hiciste pequeña zorra?
Alimentada por las ansias de correr, saltaste hacia el vacío y aún sigues suspendida sin saber caer, sin poder tocar el profundo y duro suelo.
¿Qué hiciste triste ingrata?
Las manos tuyas acarician con desagradable placer y tu lengua envenena con indeseable sopor…
Sé que desearías arrancar sus labios lentamente pero, ¿Cuánto placer te provocaría eso ahora?
Él ya no es aquél que robo un beso tuyo mientras bailaban en una discoteca de mala muerte
Él ya no es aquél que arrancó tus prendas sin dejar de besarte la primera noche que se conocieron
ya no es aquél que sumergido entre tus muslos jugaba de forma embriagadora con tus pechos
Es solo un niño, me digo… y lo es.
Quizá, entender esa definición sea un poco histérica, desde el punto de vista de la psicología.
Eres un niño, mi bebé.
Y yo, ¿qué hago?
nada, que ya nada quiero ahora contigo
no será porque te haya olvidado
las consecuencias del olvido son más dignas que el despreciable aburrimiento.
Qué pena por eso…Me ahogo entonces en una despreciable actitud.
Niño, que no dejas de ser niño y así me gustas pero ya no…
¿Qué hiciste pequeña mujer?
Nada, nunca hice nada…

Escrito por Mirelia Cano