THE END?

Enero 15, 2008

Está sentada sobre un frente frío. Se ha puesto el collar de siempre y la blusa a cuadros que le regaló su padre. Enciende un cigarrillo y aspira con regular desesperación. Deja salir esa melena morena y la entrega al viento. Decimotercer día y las cosas siguen como siempre. Ha dejado partir sus simpleza y ha impregnado su sutil vestir de llamativos colores. Es una mujer que apenas conoce. El mar, allá a lo lejos, explota y ella solo admira. Los secretos ya no son ajenos y ella piensa, quizá, en una mejor forma de decir las cosas.

La noche llega, 19.48, y ya nadie aspira ese sudor mediterráneo. Enciende por enésima vez un cigarrillo, uno más. 19:49 horas, y el frente parece estar despejado. Las espesas luces caen y se ametrallan boca abajo, ella fuma. 20:00 el sonido llega de allá, muy lejos, allá, donde ya nadie quiere existir.

Ella es adicta a los temblores de su mano derecha. Sabe inflingir suavemente un leve quejido sobre esa masa corporal. Ella lame la brisa y prueba, una vez más, el sabor de la noche, del mar, de la soledad, de sí misma. Revienta una ola y se enconje en pedazos. Su figura se desnuda en la mente y  muestra una inusual forma de aliviar el alma.  Se ha llegado a este momento pleno, de poder, atracción y completo absurdo lógico. Se escucha un crujir y el miedo se destierra para siempre, de ahí, de ella, de ti, de mí, de nosotras. La oscuridad amenaza con encenderse y reventar, el miedo tiembla y ella recoge los pedazos del suelo.

23:15, el mar se lleva desperdicios, arena, piedras y demás.