Desde las cenizas!!!!

Octubre 27, 2007

Música que está de la PM. Desde lo profundo del Perú para todos…Uchpa señores, de exportación…

Corazón contento


Qué tal Lapsus! III

Octubre 23, 2007

T. y yo nos sentamos en uno de los sofás cerca de la puerta de salida. Hundidas en un rincón, con una increíble sonrisa a cuestas ( bueno al menos yo ). La música seguía fluyendo corriente arriba, las sombras invadían cada espacio y me sentía más pequeña que cualquier otra; no era síntoma de inferioridad, sino de pura y eterna embriaguez. A los pocos minutos, él volvió y se sentó a nuestro lado. Su Tez seguía pálida y yo aún no podía captar su perfume.

- ¿qué otra canción quieren?, pidan lo que deseen - y su voz no paraba de resonar entre el cerebro y mi pecho…

- no sé, Placebo, The Smiths, Iggy, etc, etc, etc.-y él, contento con la respuesta se fue a su maquinita a cubrir nuestro pedido.

-oye qué le pasa a este tipo- me interrogó la T.

-no sé, pero está lindo - respondí sin dejar de sonreír nerviosamente…

-si pues está lindo, bien amable, me hace recordar a alguien, no sé a quién, tiene un trato muy dulce-

Dulcísimo, y yo, sobrecogida hasta el límite en el sofá. Le propuse a la T. subir a un nivel, sentarnos y pedir un trago hasta que pusieran nuestras canciones. “Nuestras”, esa palabra había adquirido esa connotación de propio, ya eran nuestras, él nos la había regalado. En cinco minutos, las melodías empezaron a sonar. Jalé a la T. a la pista de baile y pude notar, muy disimuladamente, que él se había sentado cerca nuestro, desde algo así como una gradería, solo a vernos bailar.

Primero Héroes…”déjameeee, que yo no tengo la culpa de verte caer…si yo no tengo la culpa de verte caer”; y un sin número de imágenes se me vinieron a la mente, 1996, mierda!! cómo olvidar; mar, invierno, aviones, aviones, mar. Segundo, Placebo…“We’re running out of alibis, from the second of May, reminds me of the summer time on this winter’s day”.  luego vino : “And everything was made for you and me all of it was made for you and me cause it just belongs to you and me so lets take a ride and see whats mine, singing…” . Hasta que Ella nos jodió la noche ( me hubiera gustado emplear otra palabra), se acercó y de un porrazo nos sacó de nuestro feeling melómano.

-Oye, son más de las tres, no se pasen pues…vámonos!-estaba parada en media pista de baile con sus manos en la cintura. Le había dirigido el balazo a la T., porque de mí solo veía la espalda mientras bailaba- no en serio, vámonos ya…

Jaló a la T. fuera de la pista de baile; contuve un conch… y las seguí. Moría de vergüenza, él había visto toda la escena y aún así seguía congelado en su trono. Ya en nuestros asientos las tres nos pusimos a discutir sobre el dilema existencial de si nos íbamos o no. La T. con su parsimoniosa actitud escuchaba a Ella; yo me zampaba en one el cóctel. Pasarían quizá unos cinco minutos, cuando vi su inmensidad acercarse. Luché contra los nervios, pero, ¡Vamos!, eso es imposible. Maripositas revoloteando en el estómago…¡Hay! me da un cólico.

-Salud- y tocó su copa llena de algo verdoso con mi copa llena de vacío ( sonido hueco)…

-oye gracias por poner nuestros pedidos- y la T. y Ella no salían de su asombro, sobre todo Ella que se estaría preguntando, qué demonios hace este aquí y quién rayos es-

-nada, es que no quería que te vayas- me dijo clavándome una mirada matadora que no supe comprender, jajajajaja, no pude contener una estrafalaria risa interna, mientras con roche miraba a las dos locas que se habían quedado con la bocas abiertas, abiertísimas, mirando a mi ahora cazador (grgrgr)…

Bah! nada pude hacer, luego de esa hermosísima declaración, mi boca mudo de interlocutor, se había ido a cualquier otro cuerpo, pero en el mío no se había quedado. Presenté a “mi pálido” a  las dos locas, que seguían con las bocas abiertísimas. Él continúo con la conversación hasta donde pudo. Tu nombre, mi nombre, tu casa, por ahí, la tuya, por ahí también, bueno me voy. Nooo!! quería gritar pero ya se había ido y solo pude balbucear idioteces. Las dos se quedaron mirándome y Ella añadió

-buena mujer, atinaste esta noche- y a la desgraciada no se le ocurrió otra cosa que añadir-bueno ahora vámonos-

-¿claro como ya tu chape se fue ahora si te quieres ir no? y te interesa un bledo si nos queremos quedar- nada, la T. tenía razón Ella es muy terca y tuve que coger mis cosas y partir, pero antes…

-¿C., cuál es tu numero telefónico?- él se había apostado nuevamente en aquella gradería, donde nos había visto bailar y ahora nos vería marchar

- dame el tuyo - intercambios minúsculos y al final me dio un besito en el cachete, tan cálido como tierno…

Adiós. Subimos al taxi y allá arriba se quedó mi Dj que más que ponerme las canciones, me puso el corazón en un on intermitente, como hace años nadie lo hacía. Tuvo un gesto lindo y una actitud inigualable. Nadie me había retenido con unas de mis pasiones, la música. Mientras el “No quería que te vayas”, continuaba resonando en todo mi cuerpecito, las locas hablaban de sabe dios qué cosas en el taxi. Llegamos y subimos a la pieza de la T., Ella se cambió y yo me tiré en el sofá verde, patas arriba y sonrisa de oreja a oreja. Ella se fue, yo me quedé y lo que siguió a continuación es una historia de infiernos y recuerdos a parte…


Por siempre Okita!

Octubre 19, 2007

Para los amantes del anime y del universo de los samuráis.
Una impresionante vida
una excelente historia
una magnifica serie

Este es un Okita tribute


Qué tal Lapsus! II

Octubre 17, 2007

 

Acurrucados de frío, yo lo abrazaba desde la cintura y él rodeaba mis hombros acariciando mi cabello, besándome la frente. Respiraba desde su pecho desnudo, latiente, tibio. Tendidos en la cama, el mundo no existía. Susurraba de cuando en cuando algo de Héroes del Silencio… yo sonreía.

-Aún estás muy rojita- me dijo acariciándome los cachetes

-fue el vino, me pone feliz…-respondí escondiéndome más entre su pecho

-con tal que no te suba la presión, ni te de un ataque de asma, estoy tranquilo…-

-no, el vino era demasiado bueno como para que me haga daño… nada bueno me puede hacer daño, como ahora-

-je, yo también me siento igual. Sabes, estaba guardando ese vino para algo especial, me costó tanto cuando viajé a España que me dije, solo lo abriré cuando tenga alguien importante en mi vida para compartirlo- y me miró como solo se mira una vez en la vida…

Me paré en secó, aparté sus brazos y me paré. Desnuda ante él, no me creí en el derecho de esconderle algo. Me puse su camisa negra y corrí al baño. Él me siguió. Desaparecer era improbable en ese momento, desaparecer como cuando el humo del cigarrillo se esfuma y solo queda el olor a pasado. Me senté en el inodoro mientras él, pálido como siempre, se apoyó en la puerta con los brazos cruzados, me sonrió, yo también le sonreí. Prendió un cigarrillo que cogió del mueble, me ofreció uno, no acepté, él prendió el suyo. Fue un instante raro, no hubo palabras, no hubo nada.

-¿Pasa algo?- yo aún no terminaba de pararme de la taza…

-no, solo estoy un poco mareada- me acerqué y lo besé… 

-te pasa algo y quiero saber qué es-me apartó

-por qué siempre quieres saberlo todo, desde el primer día que te conocí no hiciste más que hacerme preguntas, me rellenaste de preguntas y ahora es lo mismo- caminé hasta la cama, él se quedó ahí, donde lo dejé…

-dime qué te pasa, señorita Héroes… sabes que por eso me gustaste?, cuando me pidieron esa canción quise saber quién había sido, no creí que a tu amiga le gustara ese grupo y pensé en ti. Por eso me atreví a seguirte esa noche y aún así no estaba seguro hasta que te ví bailar y cantar. Nunca había visto tanta entrega, no en una canción- seguía parado y no dejaba de fumar ni de mirarme…

-Ese grupo significa mucho, es toda mi adolescencia, casi toda mi vida, sería difícil que lo entiendas, nadie lo hizo, todos me criticaban por escucharlo…-

-¿todos?, sé de música, nunca te criticaría por escuchar a Héroes, no me juntes con el ganado de tu vida…-

-no me gusta que te refieras así de mi vida-

-no me refiero a tu vida, me refiero al ganado que juntaste sin querer en tu vida, o ¿me vas a  decir que tus novios fueron unos caballeros? eso no fue lo que escuché en tu mini resumen, además, se nota que te hicieron daño-

No respondí, él tenía razón. De mulas no pasaron. No lo miré, permanecimos un buen rato callados, hasta que terminó de fumar. Se sentó a mi lado y me quitó la camisa. No respondí. Me besó los hombros, acarició mis senos. No respondí. Suspiró, me dio un beso en la mejilla y se fue de la habitación. Me sentí culpable por hacerle esto en nuestra primera noche juntos. Corrí a buscarlo pero él había desaparecido. Su apartamento se me hacía inmenso sin él. Entré a su habitación y me sumergí en las sábanas.

*

Asomo mi enmarañada cabeza por sobre el mar de sábanas y almohadas blancas. Veo la luz del día sonreír por la ventana. Veo mi celular, siete y media de la mañana y mi madre debe estar pensando que recaí nuevamente. La llamo le pido disculpas y le digo que estoy con Ella, en su casa, que olvidé avisarle.

-No mami, no te estoy abandonando de nuevo, solo que se me pasó, serio, perdón, llegó en unos minutos, beso-

- no pensarás irte tan rápido no?-y la piel se me escarapela al escuchar su voz, tiene una bolsa de pan en la mano derecha y no puedo contener mi sonrisa de alegría al verlo y mi risa por el pan…

-dónde estabas, cómo se te ocurre irte a las dos de la mañana y dejarme sola aquí-

-nada te iba a pasar, estás segura, este no es un distrito peligroso- deja la bolsa y se acerca hacia mi, junta mi rostro en sus dos manos y me da un beso tan tierno que me deshago en infinitas partes-quédate a desayunar conmigo, te prepararé un desayuno a lo héroes, señorita Héroes-

-no, no puedo me voy-

-solo será una o dos horas, tu madre aún debe estar durmiendo, es martes-

-es demasiado, es la tercera noche seguida que no duermo en casa, no puedo C.-

-ok, no te retengo, anda-

Se pone de pie  y se va directo a la cocina. Odio que me dejen en medio de algo, odio cambiarme cuando algo está mal y luego ir con cara de querer arreglar las cosas. Me cambio, me lavo el rostro y voy a la cocina con cara de querer arreglar las cosas, no me queda de otra. Lo encuentro friendo un par de huevos. El pitillo de la tetera suena, apaga la hornilla. Saca los huevos de la sartén, los pone en un plato, los pone en la mesa redonda de vidrio. Suena el microondas, saca la taza con leche, la pone también en la mesa donde ya hay mantequilla, mermelada, pan en molde y esencia de café. Se sienta y me mira como buscando algo en mi cuerpo. Parada desde la puerta de la cocina no me atrevo a decirle algo, simplemente las palabras no brotan, no nacen; en mi cabeza, las ideas, las frases revolotean chocan entre ellas, se asaltan, asesinan, deben salir o me muero, algo va a explotar, revienta, revienta, revienta!!!. Deja de mirarme y toma su vaso con jugo de algo, parece de papaya.

-te llamo más tarde- inútil, estúpida, inepta, tarada. No se me podía ocurrir otra cosa que decirle tremenda huevada…

-has lo que quieras-

       


Qué tal Lapsus! I

Octubre 16, 2007

Venía la noche envuelta en algún sortilegio extraño. Podía oler la magia a kilómetros, la T. también se sentía distinta. Nos juntamos a la hora pactada, la noche anterior, por razones que solo  el grande debe conocer, ninguna de nosotras se salió con la suya, así que esta sería la hora de la verdad. Ella, toda de negro parecía sacada de un aquelarre de último minuto. Su vestido largo y entubado, casi de encaje, opacaba nuestras despilfarradas figuras. Simplemente nos importaba un bledo el atuendo; yo solo quería bailar all night y la T. pues escuchar buena música.

Salimos con mil y un excusas, Mar de copas? jajaja, sí claro, Mar de copas, algún día. El destino era único, hasta que ella intervino. Tenía un “planeta”, así que en “one” nos complicó el asunto y nos dijo a dónde iríamos. Adiós discoteca mía, repleta de freaks, travestidos, solitarios y cuanto ente quiera ahogar sus penas, fracasos, alegrías, represiones(… mejor no sigo), bailando sin parar. Ya pues, dije, si quieres ver a tu planeta iremos allá. Le hicimos rejurar que la música era la misma que en la otra disco, juró; le preguntamos qué tipo de gente iba, igual que en el otro, bueno, patitas para que las quiero.

Tomamos el taxi y minutos después llegamos al lugar. La T. y yo no escondimos nuestra repulsión sobre la zona donde se hallaba. Al lado del Break?!!!! y a la T. se le escapó un: Qué asco!. Asentí. Ella trató de calmarnos pero fue inútil, la T. corría como loca y esquivaba a cuanta minifaldera y reggaetonero encontraba a su paso; yo, muriendo de la risa, hacía lo mismo. Ya en la puerta del local, un gorilón sorprendido por nuestro alboroto y mi risa estrafalaria nos condujo hasta el ascensor. Pagamos y entramos.

Decente, fue lo primero que dije. Le siguió el nice y decentón. Nada, el sitio, a diferencia de mi disco estaba 10 puntos arriba, pero algo debía de encontrarle, algún error, porque a mi disco, lleno de freaks, nada lo podía superar. Estaba casi vacío. Nos sentamos cerca de la pista de baile, adelante, donde la pantalla de videos reflejaba toda la humanidad de esos que tanto admiro. Pedimos una jarra y empezamos a fumar mientras nuestros piecitos hacían la coreografía de algún tema de Siouxsie & The Banshees. Media hora pasó y mi corazoncito latía por bailar en esa pista vacía, aturdida por la falta de motivación en el lugar, increpé, bueno increpé muy alto porque la música apenas dejaba oír nuestros gritos…

-Dónde está tu chape maldita, acepté venir a este sitio por ti … aquí nisiquera bailan los  muertos estos…!!!-

Su gesto de tirar la mano hacia atrás y voltearme el rostro me dio a entender que el pata no iba a venir. Carajo, pensé, qué chu hago? Los minutos pasaban y los cigarrillos se consumían. Robert Smith hacía su aparición cuando aún estaba delgado y con el cabello bien peinadito. No jodan, me dije y cuando me paré para bailar ellos aparecieron. Una ronda de cuervos era mucho para su desaliñada existencia. Algo astrosos se acercaron, un gordo, un mediano, un flaco y un chato cabello pintado que filmaba sin parar con su celular. ¡Ese! ¡ese! gritó en voz baja ella anunciándonos que su peor es nada ya estaba aquí. Ah!, dije y la T. carcajeó con malicia mientras salíamos sin saludarlos a bailar algún tema que nos gustó.

Qué más decir, la clásica estupidez. La T. desde el sofá se quería ahorcar con su reloj; el gordo no dejaba de hablarle de polos estampados y bisuterías incaicas. Yo también intentaba cortarme las venas con mis infantes uñas mientras bailaba con los ojos cerrados para que el mediano frente a mí ni siquiera me dirija la palabra. Ella estaba feliz al lado de su flaco desaliñado, mientras nosotras, entre pieza y pieza, teníamos que soportar además a una loca desubicada que nos incitaba a bailar con gritos: ¡¡chicas bailen, vamos levántense bailen!!. Esa loca después estaría bailando sin cesar ( ojo no con césar, sino sin parar) con el desaliñado. Traté entonces de ubicarla a ella con la mirada y a los minutos se me acercó 

- Vámonos ya!- su voz apagada me dio la impresión de que estos dos habían discutido…

- Aguanta tía, me trajiste a este sitio con esta gente. Yo, dejando mi disco por ti!!! y ahora me dices que nos vayamos cuando no he bailado ni la cuarta parte de lo que suelo?-

-Sorry pero ya vámonos estoy incomoda- y me dio ganas de mandarla a bailar con el mediano de zapatillas blancas o a hablar con el gordo bisutero…

-ok, nos vamos pero con una condición; anda donde el Dj y pídele “entre dos tierras” de Héroes del Silencio-Para que decir que ella salió volando a pedir mi canción y regresó triunfante con el pulgarcito levantado.

Dos y media de la mañana y ya bailar no era suficiente. Allá debería de estar abarrotado, cuerpos solitarios bailando entre la bruma de cigarro y sudor siguiendo el ritmo de una música sin igual. Esa era la maldita y enorme diferencia de este fucking 10 puntos y mi disco. Dibujé una mueca melancólica, Héroes no venía ni asomaba y ya cansada de hablarle a la T. de cualquier cosa para evitar que el mediano me saque a bailar o el gordo le siga hablando de bisutería, le dije a T., vámonos. Aceptó sin mediar y se paró a mi compás. La T. y yo nos despedimos de nuestros sutiles acompañantes, pero oh! sorpresa, ella ya estaba bien arrumada con el que supuestamente había discutido.

-Vámonos tía- sin mirar siquiera al desaliñado que la amarraba entre sus huesudos brazos…

- Ya vayan yendo y las alcanzo afuera- la maldita nos dijo con voz de que voy pero no voy…

Cruzamos las dos pistas de baile con rapidez mientras sus oscuros danzantes nos abrían paso entre abrigos de cuero y cadenas con púas. La T. empujó la puerta de salida y crucé tras de ella. Con dos pasos afuera, un ruido nos escoltó deteniendo nuestra marcha. Su pálida tez me abrió los ojos y su silueta acaparó mi atención. Estaba parado sosteniendo la puerta. Su camisa negra lo hacía algo delgado y alto, el pelo alborotado en una mecha cubría mis expectativas y también parte de su rostro. Su voz, poco recuerdo de su voz, pero sé que fue dulce e intensa.

-Chicas, esperen, ¿Cuál de ustedes pidió una canción de Héroes del Silencio?-nos preguntó con voz agitada… y pensé como respuesta mía que la que había hecho el pedido estaba aún adentro, pero callé…

-Nosotras, sí- dijimos la T. y yo sorprendidas ante el asalto y sin dejar de mirarlo…

-No se vayan que ahorita la pongo, entren- 

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Una historia de mentiras

Octubre 14, 2007

Es la cama mi centro de reunión favorito donde te veo relucir tras las sábanas que hace no mucho quisieron llevarse nuestros nombres… Estoy perdida entre tu hálito y mi desesperación por no saber decirte a cada momento con palabras nuevas, con otro tipo de expresiones, con otra voz que no suene solo a mí sino a nosotros, cuanto siente este pesado corazón por ti… mientras mis manos intentan recordar  lo que mi memoria no sabe guardar quiero saber si me amas realmente como puedo yo amarte y me digo que es mezquino pretender hallar esa respuesta…

 Estás en el baño y yo tendida espero en la cama. Luego de repasar una y otra vez tus líneas por el espejo, miro al infinito y pienso: “es una confusa idea eso de amar, es una empresa solo dedicada a los locos y de eso yo tengo mucho de que hablar… amar no es cosa fácil y amarte no ha sido una cosa de juego, amarte no es algo con lo que pueda lidiar cada día… amarte, y hablo del amor verdadero no de ese amor que solo se encuentra en una relación circunstancial, de momento… amarte, decía, se me hace tortuoso y vigoroso y desgastante como amarte es algo que me hace nacer nuevamente cada día… amarte es odiarte, al extremo de querer siempre tenerte junto a mí y nunca jamás soltarte…” regresas, me besas y retengo el instante con mis manos, mis débiles manos de frágiles y elásticos dedos; retengo el momento y tu retienes mi sabor en tu lengua y me dices: “bonita”, con esa ternura que solo yo puedo adorar… espera, aún no te vayas del todo, te respiro…, sí, amarte es lo que me hace vivir…

 Veo el mar frente mío y absorbo la brisa de la tarde, es un lindo día, te digo, porque el sol no ha asomado su ostentosa e irritable cara… veo el mar mientras lees y recuerdo, anoche, cuando otras bocas me dijeron orgullosas que sus días superaban los nuestros y no le tomé importancia y respondí que el tiempo no concede tregua cuando de amar se trata. Te lo puede dar todo en un solo segundo, como no te puede dar absolutamente nada en un millón de años; como una palabra puede resumir miles de emociones; como una pequeña caricia puede significar la vida eterna… el tiempo no concede tregua cuando de amar se trata… por eso te amo sin pensar en la sumatoria de los días y para mí cada día significa una evolución en mi amor, una manera nueva de amarte y  sentir a  las mariposas que siguen jodiendo en el estómago como esa primera vez …  te veo leer, cojo el periódico y quizá para ti no sea un lindo día, quizá… empiezo a leer…

 El plato está casi vacío, teníamos hambre… dejo la bandeja en la mesita y tras una fría observación siento que tus pupilas no se conjugan con las mías y hallo en esta membrana palpitante una razón para sangrar y pienso y pienso y no pienso de verdad… como cuando a veces lloro sin decirte y a veces río sin querer y quizá no deberías amarme si no estás en el mismo grado de locura que yo… y quizá escriba tonterías y es que cuando escribo no pienso como cuando amo no tengo uso de razón… locura se llama y la locura va más allá de la razón, razón que siempre ha envidiado ese grado de autenticidad que  en un debido momento llega a llamarse felicidad total… tomo un sorbo de gaseosa y me hecho a tu lado y te digo te amo y beso tu frente con una ternura diferente… también me amas…  

Dejo de leer y te interrogo, ¿Sabes que cuando se ama, se ama de tal modo que uno hace cosas que no solía hacer? ¿Sabes que cuando se ama no se trata de ser como uno es, porque no se puede ser como uno es siempre?, amar significa entregar todo y más y no hay excusas… por eso a veces me gustaría nunca dejar de acariciarte, pero ese nunca es muy difícil…, te digo esto mientras lees, te digo, para mí misma y quizá la comida no haya sido suficiente para ti…sigo leyendo…La noche esta empezando y el día está acoplando su esencia al fin…dejamos el cuarto y nos retiramos… debería odiar la noche porque nunca termina para mí… y me dejas… entro … digo que te amo y me amas, “más que yo a ti” y cierro la puerta de la casa mientras más te alejas… para mí la noche empieza, el día muere y mañana será otro día en el que nuevamente el amarte genere nuevas expectativas… sigues manejando porque tienes que llegar a casa y quizá la noche, que recién empieza para mí, para ti ya haya terminado.


Noctambuleadas

Octubre 13, 2007

Cinco en punto de la mañana y solo en mi cabeza resuena la maldita pela de George y Alfred que aún no termina de joderme. La T. me dejó su canchita que nunca se convirtió en popcorn por simple emoción del momento – la George lo vale y sobre todo el Alfred que está más bueno y loco, que(…). Las palabras ya no se conjugan del todo en mi mente y hace falta un cigarrillo para curar estos pensamientos muertos. T. ya se fue no hace mucho y junto al gato de compañía, el gallo no deja de cantar que ya debo irme a la cama (tutu meme). Soplo el trago amargo y me sueno las 5 y 15 de la mañana. Trago un sorbo más que termina por atontarme y aniquilarme y ya de nada me sirven los pasajes bíblicos frente a mis ojos si grupos como este me copan las horas…

Para los insomnes que osen enfrentar las madrugadas con temas tan buenos como este… ¡Aquellas épocas!

 


Con sabor a ti…

Octubre 12, 2007

Juró que había olvidado. Juró que ese recuerdo, de esas noches, de esa tarde, de esa mañana, mañanas; había desaparecido. Juró que no lo amaba más, que su voz ya no resonaba entre tímpano y tímpano, que su olor se había perdido entre sábanas baratas y libros antiguos. Juró que sus manos ya no recorrerían ese templo delgado, sutil, delicado. Juró… más nada.

Acaba de colgar el teléfono y Roxana tendida en su cama, con la pereza a cuestas y el frío cavando sus poros, no sabe si pararse y correr ante el llamado. Media noche y Hemma no sabe como parar esas gotas tibias, claras, antiguas. Hemma se socorre con un par de pañuelos, llora sin querer y llora sin poderse contener. Roxana no llega, es mejor y Hemma sigue con el ritual. En google encontró eso que estaba evitando desde hace un año y un poco menos. Escribió su nombre y saltó a su vista. Era él Hemma, como siempre lo fue. Esta junto al creador imponente de universos fantásticos. Ya te había hablado de él cuando lo conociste hace muchos años. Te habló de su casa, de la piscina en la que se bañaron. Marquez contigo y tu te sientes nada.

 Se pone de pie camina por unos minutos de un lado a otro y las gotas siguen recorriendo su rostro, surcando su tranquilidad. Odia tener que amarlo y odia no tenerlo para amarlo, amarlo como ella siempre quiso y él nunca la dejó. Minutos más lejos Roxana, tras haber perdido la batalla ante la pereza y el frío, escribe un mensaje de texto

-Mierda. Es algo q viene d lejos y muy profundo un volcán q explota cuando quiere no sabes xq aún. Tú sabes T. como es eso. No llores T. No m pongas trist…-

-Pensé que ya no estaba y solo me engañé durante todo este tiempo. Me pregunto si algún día podré olvidarlo… Dormiré T., duerme tu también… -

-Bu… no digas eso aunque sea cierto, tocas heridas q no han cerrado. No es engaño, lo sabes pero tratas de protegerte. Dormimos T. abrígate, está lloviendo-

Se aleja más con el pasar del tiempo. Quien creía que poco valía su trabajo, nada es frente a su incomparable importancia. Él está fuera siempre, se dice Hemma y revisa su messenger y lo ve lejos en esa ciudad de luces y mañana quizá esté en otro lugar distinto y cuando venga tendrá lista nuevamente sus maletas, para irse, lejos de ella, cada vez más. Hemma apaga el ordenador y prende un cigarrillo. Todos duermen y nadie ya sabe, por lo menos hasta la mañana, que existe. Fuma mientras el cd gira a mil por hora repitiendo ese estribillo que la aniquila -y tu amor no me cubre la piel, sin tu amor yo muero…Se pierde en el aire…- desiste en su intento de no llorar y reniega por su pasada decisión de romper sus fotos, borrar sus canciones, eliminar sus conversaciones, sobre todo de aquella noche… mira alrededor y tendida sobre el suelo solo atina a cubrirse los ojos con los brazos

- Roxana, ¿dónde estás?

Señales de humo interminables, inmortales… apaga las luces, mientras el suelo sigue siendo la mejor opción para no olvidar esta noche. Cuando no se quiere, jamás se olvida. Duerme mañana será otro día…


El millón ya tiene nombre

Octubre 12, 2007

De preferencia masculina, el Nobel esta vez recayó sobre una anciana dama cerrando el pico a los que apuntaban a escritores como el italiano Claudio Magris, el surcoreano Ko Un o el norteamericano Philip Roth. Aquí una corta biografía de esta exitosa y afortunada mujer y además, un fragmento de una de sus obras.

Servido.

(1919- ) Escritora británica, nacido en Bajtaran (Irán). Vivió junto a su padre, un capitán del ejército, en una granja de la antigua Rhodesia y asistió en Salisbury a la Girls’ High School. En 1949 se separó de su segundo marido, G. A. Nicolai Lessing, y se trasladó a Inglaterra, donde publicó su primera novela, The Grass is Singing (La hierba canta, 1950), que tuvo buena acogida. Publicó luego un ciclo novelístico que, con el título genérico de Children of Violence (Hijos de la violencia), dio comienzo con Martha Quest (1952) y continuó con A Proper Marriage (Un matrimonio convencional, 1954), Going Home (Vuelta al hogar, 1957), A Ripple From the Storm (Al final de la tormenta, 1958) y The Habit of Love (La costumbre de amar, 1958).

Pero, sin duda, su obra más ambiciosa es The Golden Notebook (El cuaderno dorado, 1962), un relato de sus experiencias colonialistas, sus relaciones con las demás mujeres, su vida intelectual dentro de los medios progresistas y marxistas de Salisbury y luego de Londres, sus dificultades como escritora y, en fin, su desencanto revolucionario, paralelo a su propia decadencia física y a la angustia de la soledad.

A ésta siguen obras como A Man and Two Women (Un hombre y dos mujeres, 1963), African Stories (Cuentos africanos, 1964) y The Four Gated City (La ciudad de las cuatro puertas, 1968). En 1974 publica The Memoirs of a Survivor (Memorias de una superviviente), donde se adentra en el género de ciencia-ficción, al que dedicará el ciclo de obras Canopus in Argos: Archives, que se inicia con el libro Re: Colonised Planet Shikasta (Shikasta, 1979).

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Una merienda en el campo (fragmento)

¿Cómo podemos saber si vieron lo que nosotros vemos? Quizá cuando miraron las colinas, valles, árboles, se hicieron con lo que vieron en una forma que nosotros no comprendemos, como los aborígenes en Australia pueden ser parte de un paisaje a través del canto. Quizá, avizorando, de espaldas a las pinturas que habían ejecutado, ellos eran el paisaje, eran lo que veían. En ocasiones la gente de hoy tiene destellos o momentos, que son como si formaran “parte de todo”, emergen en “todo”; ondean en árboles, plantas, suelo, rocas y pasan a ser uno con ellos. ¿Cómo sabemos que esta condición, que se consigue sólo temporal y ocasionalmente, y por rara gente, no fue su estado permanente?


Escupiendo un poco, nada más…

Octubre 8, 2007

Luego de limar cuernos y darme cuenta que los pajaritos no cantan sino que, de vez en cuando, también lloran -porque para nosotros los desgraciados siempre están felices-, resumo esta patética visión. La PJ y La Bjork, debo confesarlo, me ayudaron mucho en este resumen y es que, tres fenómenos o freaks en este cuento, valen más que una sola. Confieso también que intenté matar a algunos cuantos en este cuadro surrealista y la verdad logré eliminar de la faz de mi existencia a unos pocos.

Ese que decía mucho y hacía poco y maldecía hasta por los uñeros ha quedado reducido a un simple “Ese”. No recuerdo más. El otro, no sé si desgraciadamente, sigue siendo más que un “otro” y es que, valgan verdades, cuando una no quiere olvidar, no olvida nunca!!!. Nunca quise olvidarlo y para que, digamos que dentro de todo, él nunca me mintió. Ahora lo sigo recordando y algo más, y él bien lo sabe. Claro que ya no me siento frente al computador a orar por días madrugadores su arrinconada existencia, pero bueno, ahi está siempre para recordarme que esas malditas señales de humo invernales jamás dejarán de emitirse.

 De otro lado, mi incorruptible necedad me ha llevado a infranqueables territorios y peleas. Ahora solo basta con tronar los dedos y asunto terminado. La independencia física se ha tornado en un mero acomodo de oportunidades y a eso me rijo. El Cambio que supone toda espiritualidad me ha conducido sin freno alguno a los campos de lo insoportable, innombrable y, valgan ricuras y vuelos sin escalas, también a los vicios que una vez que se prueban nunca se dejan. La paciencia ha entrado en un estado de coma sin vuelta atrás ni recuperos de último minuto y gloria de milagro.

Para terminar de escupir algunas cosas que si alguno se siente salpicado más no aludido, ojo!, no me echen la culpa.  Puedo añadir que eso del alma gemela o soul mate pues si existe, solo que, al menos en mi caso, no sabía que la tenía hasta que la ví, justito a mi lado… y estaba ahí desde hace taaaanto tiempo. Culmino con flemitas y divagaciones porque mi soulmate me espera con una copa de helado para calmar mi ira mañanera que tiene nombre y apellido más no voz porque de un grito se la apagué. Mientras me araño por doquier y trato de quitarme el pellejo a agujazos, no es cuestión literaria, lo juro, sucumbo ante la necesidad de decir que ya nada me importa más que antes y que hasta ahora siento mucha vergüenza de haberme visto envuelta y hasta siendo protagonista de tantas asuntos patéticos, asquerosamente melodrámaticos-románticos y hasta ridículos.

Ya las disculpas del caso están puestas en la mesa y agradezco por las muestras de aceptación… sin nada más que escupir me retiro con esta hermosa canción que se la dediqué hace muchos años a un alto, tan alto que debe seguir en las nubes por algún país de este pedazo de universo…


Cuarteles, zótanos y áticos…II

Octubre 8, 2007

Estaba tendido y muerto. Su pálido semblante hizo que mis piernas temblaran por unos segundos. Estaba muerto y aún no lo podía creer. Estaba frente a mí, con su capucha de siempre, sus aretes, su polera verde y su pantalón cargo militar. Muerto, ¿estaba Víctor muerto?

Sus ojos estaban cerrados. Tendría que estar muerto entonces. Pálido, inmóvil, muerto al fin y al cabo. Y pensé, por un segundo, que ya no me confundiría nuevamente con aquella profesora de radio, que ya no me miraría con cierto recelo como en la universidad. ¡Rayos! está muerto, ella está  llorando y yo, estoy mirándolo muerto, tendido dentro de esa urna fría, dentro de ese cajón maldito que todo el mundo teme nombrar: Ataúd se llama y Víctor que nunca fue mi amigo está ahí.

Victor nunca fue mi amigo y lloré cuando murió, lloré cuando ella con su voz de niña buscó mi consuelo por la otra linea -Mirelia, Victor esta muerto- y yo quería matarla por tremenda y absurda broma. Broma nunca fue, y este maldito velorio solo me recuerda que quizá yo pude estar en su lugar en cualquier momento, hace mucho o hace poco. Broma no, pero absurdo sí. Lloré al colgar el celular y lloré cuando la encontré en el hall derramada en ese sofá blanco que no podía contenerla por tanta tristeza. -Víctor está muerto Mirelia, por favor tienes que cuidarte- y algo se me escarapeló por dentro, recordé mi inhalador, recordé que no recordaba dónde demonios estaba. Sacudí la cabeza y me dije -no lo necesito, ya no más-, pero pude estar en el lugar de Víctor, eso sí, ahora lo sé.

Absurdo, como decir que me parta un rayo y sabes bien que nunca caerá. Absurdo, como cuando a los 7 años pensabas que por solo contener la respiración, una moría, claro, nunca moría por más que quería. Absurdo, murió de un ataque de asma, de esos que yo tuve por millones y que nunca me mataron. Absurdo, solo tenía 24 años. Absurdo, muerte absurda, muerte al fin.

Velorio. Reunión maldita, incomprensible. Podría botar a todo el mundo a patadas. Velorio no, tortura estúpida, sí. Tradición inhumana, así de simple. Función de títeres, simples espectadores que acuden para ver como ella se derrite en lágrimas, para sufrir con su sufrimiento y sentirse menos desgraciados por unos segundos. Mierda al fin y al cabo. No entiendo ni entenderé y digo mil y un veces “yo los botaría a patadas y me quedaría con mi muerto y punto”.

Velorio
Felipe Morales (Oaxaca, Mexico),
Aquatint, (9 1/2" x 11 1/2"), #4/30, 1998